Palacio Raggio: un refugio de historia y serenidad en el corazón porteño
- Jimena Amaya
- 12 sept 2024
- 3 Min. de lectura
El Palacio Raggio es uno de esos lugares que te atrapan desde el primer vistazo. Un edificio con historia en cada ladrillo, pero con la frescura de lo moderno. Si estás buscando un alquiler temporario en Buenos Aires, este palacio renovado es mucho más que un lugar donde quedarte: es una experiencia en sí misma.
Con departamentos que mezclan lo clásico y lo contemporáneo, el Raggio te ofrece un refugio en medio del caos porteño. Ideal para los que valoran la tranquilidad y los espacios con personalidad. Equipado y listo para que llegues con tu valija y empieces a vivirlo, este lugar tiene todo lo que necesitas para una estadía con estilo. Y hoy te cuento un poquito más de su historia...

El Palacio Raggio es un testigo silencioso del paso del tiempo en pleno corazón porteño. Ubicado junto al emblemático Colegio Nacional de Buenos Aires y a metros de la histórica Plaza de Mayo, este edificio es mucho más que una estructura de ladrillos y cemento; es un sobreviviente de la historia.
A fines de la década del ‘70, el Palacio comenzó a vivir una segunda vida, una vida oculta, casi clandestina. Tomado ilegalmente, se llenó de familias que lo habitaron como pudieron, en una especie de microciudad desordenada dentro de sus muros. Durante casi tres décadas, más de 200 familias transformaron los pasillos señoriales en su hogar, con entrepisos improvisados y patios que se fueron deteriorando bajo el peso del olvido.
Pero el Raggio no siempre fue así. Allá por 1906, cuando los hermanos Lorenzo, José y Benito Raggio adquirieron el terreno donde alguna vez había estado la casa del mismísimo Juan Manuel de Rosas, tenían una visión: construir un palacio que combinara elegancia y funcionalidad.

Encargaron los planos al arquitecto suizo Lorenzo Siegerist, quien soñó con cinco plantas, pasajes interiores para recibir mercancías y departamentos de lujo para la renta. Un espacio donde lo comercial y lo residencial convivieran en armonía, algo revolucionario para la época.
La revista Caras y Caretas llegó a dedicarle un artículo, anunciando que para el Centenario de la Revolución de Mayo, el edificio estaría listo para su gran inauguración. Y así fue: en la planta baja, los almacenes de los hermanos Raggio recibían a los porteños, mientras los pisos superiores se llenaban de inquilinos que disfrutaban de vistas privilegiadas al centro de la ciudad.
El tiempo, como todo lo que toca, fue desgastando el esplendor del Palacio. Para fines de los ‘70, ya había pasado su época dorada y se había convertido en un gigante adormecido. La tienda se cerró, el edificio fue tomado, y lo que alguna vez fueron departamentos elegantes se transformaron en un laberinto caótico de pequeños comercios y viviendas informales.
Hasta que en 2006, un nuevo capítulo comenzó a escribirse para el Palacio Raggio.
La firma San Telmo House S.A. tomó la posta y se propuso devolverle la vida. La restauración fue meticulosa. Se respetaron las líneas originales, se mantuvieron los patios y el pasaje interior, pero esta vez con un nuevo propósito: convertirlo en un espacio moderno, con un toque de boutique chic, perfecto para la vida urbana del siglo XXI.
El Raggio resurge con la misma elegancia que tuvo en sus inicios, pero con el aire fresco de la modernidad. En su interior, los fantasmas del pasado parecen observar desde las paredes restauradas mientras nuevos residentes y visitantes lo recorren. Un edificio que, como Buenos Aires, es una mezcla perfecta de historia y vanguardia.
Este icónico palacio no solo revive su esplendor, sino que también abre sus puertas a nuevas historias. Y en ese escenario de pasado y presente, tengo disponible un departamento de 2 ambientes tipo loft, ideal para quienes buscan un refugio en medio del ajetreo porteño. Un rincón tranquilo, donde la penumbra suave te envuelve, perfecto para aquellos que valoran los espacios con un aire íntimo.
Este loft, totalmente equipado y listo para ser habitado, invita a dejarse llevar por el silencio y la serenidad. Cada detalle está pensado para que llegues con tu valija y comiences a vivirlo desde el primer instante. Es el hogar temporario perfecto para aquellos que necesitan un respiro, un espacio donde la ciudad parece detenerse por un momento, pero siempre al alcance de la mano.
Lindísimo lugar!!